10 sept. 2009

Filosofias de mi mente retorcida.

Del amor y demás disparates.

Voy a tratar de no caer en discursos dialecticos... primero hay una condición subyacente que es la necesidad de estar con alguien, ya con eso se predispone a la razón (o al corazón... escojan Uds.) de q el numero dos es el numero mágico. No hay que desmenuzar el asunto en si esa necesidad es algo biológico o social ya que ambas no llevan al mismo callejón, mas si partimos del hecho de que nos enseñan q estar solos por siempre es algo q raya en aberración.

Ya teniendo el chip programado por socialización primaria, es solo cuestión de tiempo para que las hormonas griten los preceptos darwinianos evolutivos en pos de perpetuar la especie... es ahí donde todo se difumina en matices imperceptibles. Hay normas sociales q delimitan el comportamiento (descubrí el agua tibia XD) y muchas de las necesidades se tienen que acoplar a una realidad que alaba lo infrahumano y desvirtúa lo metafísico... la necesidad de la paridad sentimental no  es mas q algo infundado por el bombardeo constante de cursilerías mezclado con la autoestima subterránea que sugieren un compañero para que alabe nuestras virtudes y nos tenga de primeros en su top 10 prioritario; mero egoísmo y a cambio jugamos el mismo juego.

Ahora, si bien el factor físico juega un papel importantísimo (nadie tiene sexo con gente subjetivamente fea y si no hay sexo pues en la mayoría de los casos una relación amorosa no se sostiene desgraciadamente), la fertilidad del asunto surge en la debilidad anímica de las partes… entre mas vulnerable el ego, mas posibilidad hay de encontrar una contraparte en extraños… la cualidad selectiva crece sobre dos  suelos: Los golpes de la vida y la buena autoestima ya que una buena parte del embrollo reside en lo psicológico y la condición subyacente de poder en toda relación.

Con esto no digo q hay que tener baja autoestima para enamorarse, sino q el hechizo del amor se activa cuando una persona logra mostrar cualidades que encajan en los defectos propios y equilibra la balanza del poder interpersonal.

Cuando la persona es medianamente atractiva, su autoestima congenia con la nuestra y encima reconoce nuestros defectos como nimiedades ahí es donde la química droga nuestra materia gris con feniletilanina y comienza el subibaja emocional de incertidumbre y éxtasis, asegurándose un mínimo de tres meses para dar rienda suelta a la locura aceptada de estar enamorado, con eso podemos maquillar una necesidad mundana como el sexo y dormir abrazados después de intercambiar sales y proteínas sin sentir q la vida se resume en factores biológicos de apareamiento y subsistencia.

El amor eterno y el romanticismo dialectico son efectos colaterales de un estado mental que surge de una necesidad egoísta de no estar solo y tener a la “media naranja” junto a nosotros.

Ahora aclaro que la visión un tanto terrenal del asunto solo existe para fines meramente explicativos, ya que con todo encima es algo increíble y nunca debe ser desvirtuado… creo en el amor como condición esencial del ser humano, creo que saca lo mejor de cada uno de nosotros y cumple el papel de masturbación emocional donde remitimos el carácter a planos inexplorados  y por ende nos enseña a conocernos a cabalidad. El eterno juego del nacer y renacer amoroso explota con furia tonalidades sentimentales jugosas y frescas… nos interrumpe de la post modernidad y pone en pausa el trajín protocolario de existir por obligación y solo teniendo la pericia suficiente, podemos filtrar el ruido externo de la vida para valorar lo que realmente importa, para que se juzgue nuestra piel…

Física, química o biología? No importa realmente, al final es una elección inconsciente y de ahí en adelante solo es dejarse llevar para vivirlo intensamente… no importa si es mundano, al final de la historia la suma de las partes da un igual con restos positivos si, y solo si, se reconoce lo maravilloso de vivirlo sin tantas dudas.

El tema definitivamente da para mas debido al carácter subjetivo de los empirismos individuales, es un tema de tardes “cafeinosas” donde unas cuantas líneas simplemente no son suficientes y no se q tanta razón tenga, pero por decidir vivirlo intensamente no creo q este tan perdido.

2 reflexiones de los que me leen:

- aHlE - dijo...

En mi caso particular, la razón, desde siempre, me ha predispuesto a buscar esa seguridad de una pareja. Está ahí adentro, es realmente un instinto. Y claro que he tenido muy buenos momentos, en compañía de otro, y obviamente es algo que se disfruta y ayuda a madurar, aprender, crecer. Lo peligroso, me parece, es cuando se convierte en una dependencia. Hasta cierto punto estar solo no es tan malo, jeje... lo que quiero decir es que a pesar de que la sociedad, la familia y nuestra propia naturaleza nos empuje a buscar una pareja, muchas veces es mejor poner resistencia y encontrar sentido en la aventura que es también la soledad.

¡Muy buenas la filosofías de tu mente retorcida! jaja... gracias por el comentario y ¡está buenísimo el blog!

Indigo dijo...

Me alegra que el blog sea de su agrado!

Y en definitiva, mantenerse soltero por conviccion y no por trauma es un logro.

Mi blog es su blog, es bienvenida siempre.

Publicar un comentario

Buenas, comenten libremente, gracias.