22 ene. 2010

Golondrinas

Entre éxodos y exilios
he logrado ser indulgente con el paladar,
me filtre entre los hastíos
de la soledad en su andar.

La primavera y su lengua esquiva
se refugiaron en el solsticio invernal,
entre la brisa y la sonrisa pasiva
me delineo fuera de lo carnal.

Conseguí la paz en silencio
dentro de mis gritos ahogados,
y el insípido vino rancio
se esfumó con los abnegados.

Aunque mi verbo no corte el aire
mi rostro destroza las frialdad,
pues la oscuridad ya no es mi madre
y el amanecer acude a mi caridad.

Soy palpable en lo metafísico
aunque persistan los tibios,
mi  solsticio es onírico
entre éxodos y exilios.

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