24 nov. 2009

Subsecuente


Este es mi arrebato, mi coartada... es mi sangre entumecida contra las cuerdas la que observo, hoy siento morir como reacción en cadena, avientame a lo divino.

Ya he recorrido lo entredicho por mi andar, hoy siento desvanecerme entre las raices de otoño... en solitario y en jaque.

Desde la alquimia hasta lo fotosensible, soy indeleble en esta habitación perfumada y censurada, en compañía de mi luz y con otra batalla perdida y anotada en la contabilidad de mi éxodo es que me retiro de esta profesión que se aprende por oficio... cuando se juega con la humedad no existe educación formal.

Espero el fin tergiversado del principio incauto, las ovaciones a mi carácter pesan mas cuando el destino le da la espalda a la muchedumbre... no quiero oir mas, no quiero saber mas.

Me destapo ante el brillo senil, no puedo mas, no lo logro mas... la elipsis cardíaca ha colmado su suspicacia... me declaro dócilmente vencido... de nuevo solo, de nuevo en la derrota, de nuevo en el recuerdo... pero ruego por su tranquilidad pues no estoy en la penumbra, no estoy en la mejilla húmeda... simplemente me harte y ya no pienso, no siento... simplemente ya no me importa nada y desde hoy haré huelga de celos indefinida... hoy me libero de la libertad pensada. 

A veces intento infiltrarme en la brisa... que dura es la ósmosis en sepia...