3 sept. 2009

Sin ton, ni son.

Es que en cuestiones de lo intangible y la desazón, no hay empirismo que valga. La amalgama de emociones que deslumbran todo lo mundano es algo que ni el raciocinio mas afinado puede desenredar, pero para cumplir con el protocolo de lo irónico podemos ponernos los lentes del sentido común. Ojo, que no se nombre como verdad intachable... es solo una perspectiva, un solo punto reflectivo del cristal.

Hay miles de duendes emocionales jugando con el balance y  esos sentimientos de perdición son frivolidades humanas muy presentes que lo hacen a uno pensar que el equilibrio es solamente otro ideal utópico para caminar con un propósito, es la religión del alma solo que con infiernos polifacéticos.

Es risible la simpleza con que se analiza  lo ajeno, basta con atrincherarse en las normas de lo correcto para dar un veredicto acerca del proceder; pero cuando la guerra se pelea en primera fila y cuando uno se desangra portando un traje V.I.P, es ahí cuando la sencillez parece un escupitajo al ego... como esa moneda apurada para deshacerse del vagabundo.


Tan normal es abrir una vacante de capitán como la baja deshonrosa del pelotón por desacato, porque al final se pelea en solitario, con bandera blanca en la espalda y tambores mudos. Al final nos remitimos a nuestra rosa de los vientos carente de norte y nos lanzamos ciegamente a luchar con la táctica de un infante; porque no importa el tren de experiencia que carguemos, siempre sera un nuevo paraje desolado con rivales inoportunos y el común denominador siempre sera la incertidumbre... la experiencia solo dicta el nivel de indiferencia.


Al final nunca se muere en la batalla, y la victoria es haber sobrevivido.
Si uno logra sortear los traumas posteriores se puede considerar uno mismo como leyenda.
Engrosaremos la colección de cicatrices que expondremos con orgullo con la careta de sabiduría.
Consumiremos los alucinógenos de madurez.

Cuando el amor traiciona por partida doble y en sincronía, nos damos cuenta que nunca hay combates para ganar sino para sostener el espíritu mientras se espera el lento exilio del olvido.

Indudablemente, después del amor, somos una quimera en evolución.

2 reflexiones de los que me leen:

B.i.t.c.h dijo...

"Es risible la simpleza con que se analiza lo ajeno, basta con atrincherarse en las normas de lo correcto para dar un veredicto acerca del proceder; pero cuando la guerra se pelea en primera fila y cuando uno se desangra portando un traje V.I.P, es ahí cuando la sencillez parece un escupitajo al ego... como esa moneda apurada para deshacerse del vagabundo."

Muuuy acertado, y no sólo aplicandolo al amor en este caso, si no en todo y para todos los (mis)juicios egoístas q a veces hacemos.

Saludos.

Indigo dijo...

B.i.t.c.h, exacto.... aplica a todo, pero se nota mas en problemas del corazon jaja, que curioso...

Pero en fin... la sencillez ajena en lo propio es lo que se debria hacer....

como dice la frase

"No dejes que la moral te impida hacer lo correcto"

Un abrazo

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